Diario de un huésped

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DIARIO DE UN HUÉSPED (Host’s Diary)

Este proyecto de telepresencia artística recrea la problemática del huésped. “Huésped” es una palabra ambigua en castellano, porque también era ambigua en su origen latino “hospes”, usada para referirse tanto a quien hospeda como a quien es hospedado (por ello hemos elegido el término inglés “host”, que procede visiblemente de la misma palabra latina). En castellano, la ambigüedad permanece vigente, ya que, en

general, usamos “huésped” para referirnos a quien se hospeda, al invitado, pero aún lo usamos en sentido contrario cuando hablamos, por ejemplo, del huésped de un parásito (aquí el “huésped” es quien hospeda). El acto de hospedar-y-hospedarse siempre implica, pues, dos lados: el huésped y el huésped, el que está en su casa y el que viene de fuera.

Pero la ambigüedad no termina ahí. Si rastreamos la etimología de ese término latino “hospes”, llegamos a la raíz indoeuropea “ghos-”, que se relaciona con la idea general de “extranjero”, de “extraño”. De ahí que “ghos-” diera lugar a “hospes”, así como a “hostal”, “hospital” y “hospitalidad”, pero también a “hostil” u “hostilidad”… El “extranjero” siempre ha tenido, claro, ese carácter ambiguo, capaz de moverse entre los polos de la hospitalidad y la hostilidad, capaz de ayudarnos y enseñarnos grandes cosas, pero también capaz de trastocarnos o, incluso, de invadirnos…

Esto, efectivamente, nos permite pensar el concepto de “huésped” dentro de una problemática más general, que es la del fenómeno de lo “exótico”, esto es, el contacto entre agentes extraños entre sí. La problemática del huésped se da, precisamente, en la incertidumbre que provoca esa ambigüedad a que nos abre el fenómeno de lo exótico. Una vez que abrimos nuestra casa al visitante, puede pasar cualquier cosa.

Descripción de la obra

En “Diario de un Huésped” se usan sistemas de telepresencia y control telemático para producir la ficción de un espacio cotidiano abierto a la llegada de otros. En particular, la obra plantea la cuestión a través de los “permisos” que median en toda relación de hospedaje: ¿a qué tiene permiso el invitado?